Dicha resolución, emitida tras un proceso de consulta con las naciones afectadas, incluye la notificación de una «emergencia pandémica», aunque el organismo aclara que, bajo los parámetros del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de 2005, el brote aún no alcanza la clasificación técnica de pandemia.
La decisión de elevar el nivel de alerta responde a una situación crítica: hasta la fecha, se han confirmado ocho casos mediante pruebas de laboratorio, sumados a un registro de aproximadamente 300 pacientes sospechosos y más de 80 decesos en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo. Adicionalmente, en Kampala, Uganda, se confirmaron casos aislados en un lapso de apenas 24 horas, incluyendo una víctima fatal.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África han manifestado su profunda preocupación por el riesgo de propagación debido al constante flujo migratorio y la movilidad de la población en la zona. Por ello, se ha convocado a una mesa de trabajo urgente con entidades de alto nivel, incluyendo la OMS y los CDC de Estados Unidos, China y Europa.
En su comunicado oficial, la entidad sanitaria subrayó que se «requiere coordinación y cooperación a nivel internacional para comprender el alcance del brote, coordinar las medidas de vigilancia, prevención y respuesta, ampliar y reforzar las operaciones y garantizar la capacidad para aplicar medidas de control».
Es importante recordar que el último episodio de esta enfermedad en la República Democrática del Congo ocurrió a finales de 2025 en la provincia de Kasai, siendo este el decimosexto brote registrado en el país desde que se identificó el virus en 1976. Según datos de la OMS, el ébola posee una tasa de mortalidad que oscila entre el 60 % y el 80 %, propagándose mediante fluidos corporales y manifestándose con fiebres altas, debilidad extrema y hemorragias graves.