Aunque el colilargo es el foco principal de las investigaciones, no es el único animal capaz de albergar el virus. No obstante, los estudios indican que entre el 5% y el 10% de los ejemplares analizados son portadores del ANDV. Su presencia geográfica en zonas de Chile y Argentina ha vinculado a esta especie con brotes recientes, como el ocurrido en el crucero HV Hondius.
Características del colilargo
De acuerdo con el manual de fauna de Tierra de Fuego, este roedor se distingue por su pelaje suave y una cola extremadamente larga, que puede duplicar la longitud de su cuerpo. Su hábitat natural abarca desde bosques, donde construye madrigueras en árboles, hasta praderas costeras y zonas de estepa.
El profesor André Víctor Rubio Carrasco, de la Universidad de Chile, destaca que la prevalencia del virus suele ser mayor en machos adultos. Además, esta tasa de infección puede elevarse hasta un 20% durante los periodos de ‘ratadas’, eventos caracterizados por un aumento explosivo en la población de estos roedores, los cuales tienen una alta capacidad reproductiva.
¿Por qué el virus no afecta a estos roedores?
Aunque los científicos aún investigan el origen exacto del virus Andes en esta especie, se presume que surgió por una mutación natural. Es importante notar que el ANDV también ha sido detectado, aunque con menor frecuencia, en otras especies como el ratón de pelo largo, la laucha olivácea, el ratón orejudo de Darwin y el pericote austral.
Una hipótesis científica, revisada en la revista Virology, sugiere que estos roedores logran persistir con el virus gracias a un mecanismo de escape de la vigilancia inmune específica de CD8+. Según el equipo liderado por la investigadora Nicole D. Tischler, la presencia de fuertes respuestas de anticuerpos neutralizantes en los ratones infectados de forma persistente es clave para suprimir la propagación del virus y evitar que el animal desarrolle la enfermedad mortal que sí afecta a los seres humanos.