
La concentración, que tuvo lugar en la Avenida Universidad, reunió a representantes de la coalición intergremial, el Sindicato Único del Magisterio Zuliano (SUMA), así como a trabajadores del sector petrolero y de salud. Los asistentes coincidieron en que, tras las declaraciones de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, no existen motivos para festejar, calificando las medidas como una afrenta directa a la dignidad del trabajador venezolano.
Yajaira Hernández, vocera de la coalición intergremial y representante de SUMA en la localidad, enfatizó que el ajuste anunciado no constituye un salario real. «Es simplemente otra burla más para nuestros trabajadores, un pañito de agua fría que no soluciona nada», sentenció, al explicar que el incremento del bono de guerra no tiene incidencia en prestaciones sociales ni en el cálculo de vacaciones.

Por su parte, la Plataforma Unitaria de la oposición también hizo acto de presencia. Jean Carlos Urdaneta, coordinador municipal, reiteró que la lucha por condiciones laborales justas se mantiene vigente. «El anuncio de este jueves es una burla más, porque todo se queda en un aumento pírrico que no representa un ingreso digno», afirmó.
Durante la actividad, dirigentes de organizaciones políticas como Acción Democrática, Primero Justicia y Primero Venezuela también manifestaron su respaldo a los gremios. Elisaul Rosario, miembro de La Causa R, destacó que la masa trabajadora sigue firme en su exigencia de una transformación profunda para el país.
Aunque el Primero de mayo es una fecha histórica que conmemora las luchas por los derechos laborales a nivel global, en Cabimas se transformó en un espacio de resistencia. Los manifestantes aseguraron que continuarán en las calles exigiendo mejoras salariales y condiciones de trabajo que garanticen una calidad de vida digna para todos los sectores productivos de la nación.