Recalcó que “la realidad de la situación” es que, desde el 19 de enero, cuando ocurrió el choque, “estuvo brindando con la mayor disposición del mundo todo el apoyo” para la recuperación de Gleison Briceño y de su hijo, ambos atropellados en el desafortunado evento.
“Antes que nada, quisiera hacer hincapié en que desde el primer momento mi prioridad siempre fue saber que las otras personas se encontraban bien, por lo que mi primera acción apenas ocurrió este accidente fue llamar al 911, pedir apoyo inmediato y una ambulancia de urgencia”, aseguró en un video difundido en su cuenta de Instagram.
Confesó que todo el proceso se resolvió con un “acuerdo reparatorio” por “solidaridad” con las otras “personas involucradas en el accidente”.
Aclaró que el hecho “se llevó a cabo de la manera legal correspondiente”, siendo esa la razón por la que no pudo “salir a hablar antes” puesto que estuvo “detenida”.
Carruyo calificó las circunstancias atravesadas “como un proceso demasiado difícil” por lo “sucedido” y lo “mediático”, sobre todo por el “cómo se tergiversó todo” y “todas las mentiras que se dijo sobre el cómo fue”.
“Me enfoqué más que todo en hacer las cosas de la manera correcta y culminar toda esta situación de la manera más humana posible”, puntualizó.
En su criterio, en redes sociales “se dijeron muchísimas versiones falsas que generaron un odio y un ataque masivo hacia mí”.
Agradeció “de todo, de todo corazón” a las personas que esperaron para “saber la verdad sin juzgar” y que le demostraron su “empatía en esta situación delicada”.