La conversación se produce en el amanecer del 2 de mayo. A la misma hora que Nicolás Maduro celebra una reunión y un acto con militares en la Academia Militar de Caracas. Han transcurrido dos días de los hechos que encabezara Juan Guaidó, y los cuales comenzaron, también en la madrugada, con la liberación de Leopoldo López. Fue un plan fallido que dejó al descubierto el malestar interno en la Fuerza Armada y en los cuerpos de seguridad. Que dejó al descubierto que las fichas del poder, testaferros y militares, están dispuestos a negociar la salida de Maduro. La llamada Operación Libertad ha dejado a Maduro en posición complicada. De hecho, el fracaso del movimiento cívico-militar sólo es superado por la división interna en el chavismo.
La conversación confirma que Maikel Moreno, (MM), presidente del Tribunal Supremo de Justicia, fue protagonista en las negociaciones. Esto lo ha dicho Elliott Abrams, agente especial del gobierno de Donald Trump para Venezuela. Que lo ratifique el general Cristopher Figuera, adquiere mayor relevancia. Este general fue colocado en el Sebin, la policía política del régimen, el organismo de inteligencia, por Maduro. Y Maikel Moreno responde a Maduro y su esposa, Cilia Flores. Moreno es aliado, también, de Raúl Gorrín (Gorrín), el primer boliburgués –magnate chavista-, consolidado y afianzado en el periodo Maduro, sancionado por los Estados Unidos.
El general denunció este domingo, en entrevista exclusiva con ALnavío, que le sigue siendo leal a Maduro (CJ- Comandante en Jefe- en la conversación), quien, apunta, es prisionero de grupos de poder que manipulan el poder y al propio Maduro. Esos grupos los encabezan Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente; los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, Vicepresidenta Ejecutiva y ministro de Comunicación; el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa; Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia y Tareck El Aissami, exVicepresidente y con influencia en la poderosa Guardia Nacional.